investigación visual y educación artística

 

MicroPedagogías Visuales.

MicroPedagogías visuales, forma parte de un proyecto de investigación y creación visual y educativa, que estoy llevando a cabo desde el 2016, y que integro tanto en mi vida cotidiana, como en mi práctica investigadora, docente y creativa.

Se trata de un proceso de visualización permanente y constante de diversas realidades del mundo que voy agrupando, en función de una serie de narrativas visuales con las que que interpreto y me relaciono con el mundo, a través de la cámara fotográfica y especialmente, sobre como aprendo del mundo, en el mundo y a través de la visualización del mundo.

Para ello, voy agrupando en lo que se podrían considerar ejes temáticos o narrativos, las distintas formas de conocimiento y construcción del mundo, el entorno y mi vida cotidiana en los espacios que relato:

} Escenarios de confrontación del mundo visualizado

La necesidad de observar de todo investigador visual, le trae a encontrar escenarios en el mundo con un enorme poder simbolitzador. Todo tiene que confluir en el espacio y en el tiempo para el desarrollo de estos escenarios de confrontación. Se trata de reflexiones sobre las imágenes, sobre la naturaleza de las imágenes y sobre los agentes visuales que las provocan narrativamente. Imágenes que trascienden los espacios y los entornos de conocimiento y aprendizaje. Aprendemos si sabemos observar, aprendemos si somos capaces de ver más allá y de construir nuevos mundos con una mirada estética.

} Espacios urbanos monocromáticos
} Espacios urbanos policromáticos

El investigador visual construye imágenes con su cámara, para profundizar en los espacios e interacciones de relación visual de elementos, formas, personas, todo con una finalidad de aprendizaje, como forma de conocimiento esencial. La ciudad es un escenario privilegiado de ese aprendizaje, sobre nosotros y nuestra relación con el mundo, existe toda una tradición consolidada de trabajo fotográfico en este sentido. Nuestra mirada difiere tímidamente de ellos, en el simple hecho de que se construye como una mirada pedagógica permanente sobre nuestra relación y nuestros pasos sobre ella.

} Paisajes de la memoria suspendida

El ser humano se desarrolla en plenitud, inserto en un entorno, en un paisaje, independientemente de las características y la configuración de ese paisaje, la constitución de un ser humano en el espacio vacío, es inconcebible, ya que el propio vacío acaba por constituir un paisaje en si mismo, el paisaje de la nada.
No tanto el paisaje de la soledad, que necesita de referentes en contraposición para generar la sensación de solitud. Frente a ellos, el paisaje de la nada o el vacío, se materializa, se hace palpable en la imaginación, que es la encargada de construir experiencias venideras, reconstruir experiencias pasadas, o crear experiencias que solo se asientan en el ámbito de la fantasía, pero que son tan tangibles y reales como las otras dos. En la medida en que esos paisajes son construidos desde el pensamiento puro, se avanzan al futuro, crean algo nuevo, materializan la libertad.
Bajo el influjo de un espacio, de un paisaje, el hombre es capaz de reencontrar el referente de su existencia, y de su propia identidad personal, de su autoexistencia individual, existimos en función de un paisaje y por un paisaje. Somos parte del paisaje y a través de el nos reencontramos con nuestro propio ser interior.
El arte es el gran constructor de paisajes por excelencia, en nuestra propia existencia, nos enfrentamos a múltiples paisajes vitales, anclados en nuestra experiencia terrenal. Algunos de ellos, con influencias y consecuencias francamente negativas hacia nuestro devenir personal, otros construidos a nuestra medida, y con los que nos relacionamos de forma natural y sin esfuerzo, pero la mayoría, hemos de crearlos, de construirlos a través del privilegiado instrumento de la imaginación y el arte.
El paisaje siempre ha sido, desde que existe el arte, una de las principales obsesiones de los artistas de todo tiempo y lugar, vinculado a esa faceta de la exploración del yo y su situación en el mundo, tanto en el mundo posible, como en todos los mundos imposibles, todos ellos tan reales, como la imaginación creativa sea capaz de llegar, y que el ser humano necesita y busca de forma perenne.
El resultado final es la construcción de un proceso educativo, educar es construir paisajes, pero también es juzgarlos, reconstruirlos, observarlos, hacerlos nuestros, proyectarnos y reconocernos en ellos. La educación debe propiciar, ser simple facilitadora, a través de la experiencia vital del arte, entendido como pura experiencia innata en todo ser humano, la construcción de los paisajes que cada ser humano necesita en el desarrollo de su experiencia vital en el mundo y de la búsqueda de su propia identidad.

} Fragmentos de entornos artísticos

Los entornos artísticos, o los entornos para el arte, son una fuenta inagotable de investigación visual, por sus especiales características y su desarrollo estético en el espacio. Museos, galerías, centros de arte, arte urbano, festivales de arte, exposiciones, etc. articulan relatos sobre como se presenta y se visualiza el arte en los circuitos y entornos del arte institucional. A partir de la fotografía, enriquecemos el conocimiento y la realidad de estos entornos y incorporamos los propios entornos y la manera en la que recibimos y visualizamos las obras como elementos fundamentales en la experiencia estética y de recepción en el espectador, en función de estos parámetros y elementos de mediación, sin olvidar que la recepción del arte siempre está mediatizada.

} Arquitecturas del silencio

La visualización del espacio, del entorno construido, de los vacíos habitados, genera una serie de relaciones estéticas, simbólicas y de experiencia muy intensas. Este tipo de relación, se convierte en un entorno privilegiado de formas y oportunidades de visualización fotográfica que nos permiten el ejercicio de la observación atenta con criterios esencialmente estéticos. Vincular vacíos, espacios, luces y sombras con el elementos de la edificación, nos ejercitan en el aprendizaje de la observación del mundo y crean nuevos relatos respecto a nuestro relación con esos espacios, con el mundo y la evolución del tiempo.