investigación visual y educación artística

 

Imágenes del pasado, construcciones identitarias del presente

Hay unas imágenes que se presentan como fragmentos acontecidos de un pasado no tan lejano.

Estamos hablando de las imágenes fotográficas del pasado. Desde la invención de la fotografía y su continua y constando popularización hasta llegar a las actuales cámaras digitales, esta ha ido constituyéndose despacio como el instrumento más adecuado para ir depositando y construyendo incluso la esencia de la propia memoria visual, desde los ámbitos y acontecimientos de la vida privada, hasta las demostraciones públicas o espacios de la vida cotidiana compartida.

La fotografía se ha convertido en el refugio de fragmentos de nuestra memoria visual, acontecimientos personales de la más diversa importancia, bodas, fiestas, aniversarios, viajes, etc., van inmortalizándose para permitirnos tener un referente visual de aquel recuerdo que albergamos en nuestro pensamiento y memoria.Obviamente, nos resultaría imposible hacer un análisis de todos estos elementos que forman parte de la vida privada de miles de personas diferentes, además de no ser tampoco nuestra intención. Pero el que sí haremos es proponer este estudio como forma de reflexión de una parte de nuestra vida cotidiana, porque nos damos cuenta de la importancia que tienen estas imágenes en nuestra vida personal y en la configuración de nuestro pasado.

En cualquier caso, las imágenes de un pasado reciente forman parte de la privacidad, pero no las imágenes de un pasado ya más lejano, que muestran otras generaciones, y que son percibidas como pasado colectivo, como memoria histórica, y se hacen en muchos casos públicas, hasta el punto de convertirse en un verdadero patrimonio común, reflejo de una memoria visual compartida.

No obstante, estas imágenes siempre suelen tratarse desde el punto de vista del análisis histórico, del testigo de un pasado, de la referencia a un hecho vivido o desde la memoria de personas o acontecimientos; para nosotros, para las nuevas formas de investigación de la educación artística y visual, las imágenes tienen interés por ellas mismas, como una realidad propia, más allá del mismo referente o la anécdota. Además, estas imágenes están profundamente imbricadas en la cultura popular local, no únicamente por el que presentan, cómo han sido analizadas hasta ahora, más bien por cómo lo representan y por la significación del que representan.

Además de esta primera reflexión, sobre la posición de las imágenes en la jerarquía de acontecimientos vitales, las imágenes nos hablan con un lenguaje propio, empezando por la presa de posición del color o de la ausencia de color, en este caso. El blanco y negro, en realidad escala de grises, es una referencia ineludible dentro de nuestra cultura visual, para identificar las fotos con un valor referencial de pasado histórico, y no del pasado reciente.

El color, o su ausencia, actúa, por lo tanto, como referencia significativa de autoridad, impregnando de valor la imagen y consolándola en la jerarquía de la propia construcción vital.


Ricard Ramon