DANA vs. NADA. De verdades y mentiras. La verdad de la ficción visual frente a la mentira del registro

Un año de cambios e impulsos transformadores en abertura ascendente para EFÍMERE

El año 2025 que ahora finaliza, y en el que presentamos el nuevo número de la revista EFÍMERE, ha resultado ser un año muy intenso, vitalmente, para todas las personas que conformamos el proyecto de la revista EFÍMERE. Queremos compartir con quienes leen esta editorial las consecuencias de este año tan impactante y su vinculación con el presente y el futuro de EFÍMERE.

El año 2024, publicamos nuestro primer volumen de EFÍMERE, naciendo con una vocación de servicio evidente y con un objetivo todavía más claro: permanecer al servicio de la sociedad que nos alberga y que nos vio nacer, hacerlo con dignidad y ética, evitando caer en malos usos, así como mantener nuestra revista siempre como revista diamante, es decir, que no cobra tasas de publicación ni de lectura y que ofrece todo su contenido en abierto.

Por todo ello, era imprescindible nacer sentando las bases de nuestro origen. Por lo que el primer número estuvo dedicado al estudio de las estéticas de la cultura valenciana. Era necesario afirmar nuestro compromiso con la sociedad local, para desarrollar nuestra vocación universal, partiendo de este punto como declaración de intenciones.

Ha sido un año intenso y repleto de acontecimientos para los impulsores de la revista, que vino además azotado por la terrible DANA sufrida en nuestro origen y sede, Valencia. Este suceso supuso una tragedia colectiva indescriptible que nos empujó también a tomar decisiones, que a día de hoy se han demostrado profundamente acertadas. En primer lugar, impulsar el monográfico que ahora publicamos en este volumen 2 de 2025. En segundo lugar, desarrollar un proyecto de investigación I+D que ha sido finalmente financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades dentro de los Proyectos de Generación de Conocimiento 2024: “ANDANA. Emergencias artísticas para la participación e inclusión de las expresiones infantiles en situaciones de crisis” (PID2024-158826OB-I00). Un proyecto que se inicia justo ahora, a finales de 2025, para alargarse hasta el verano de 2028, y que cuenta como investigadores principales con la doctora Amparo Alonso-Sanz y el doctor Ricard Ramon, que también firmamos en conjunto esta misma editorial del volumen 2 de la revista EFÍMERE.

Todo ello no hubiese sido posible sin una evolución que nos ha llevado a la construcción de nuevas estructuras de investigación durante este año, como el grupo de investigación ABERTURA, coordinado por Amparo Alonso Sanz y que ahora se suma al proyecto de la revista EFÍMERE, reforzando su papel y su sentido. La revista EFÍMERE nació como consecuencia de un maravilloso proyecto, Efímere, Unidad Mixta de Investigación UV+UPV, suscrita por convenio que duró entre 2019 y 2023, entre las dos principales universidades públicas valencianas, coordinado por Ricard Ramon. Ahora la revista EFÍMERE continúa bajo el auspicio del grupo de investigación de la Universitat de València, ABERTURA. Pero nuestra apuesta de futuro es reactivar de nuevo el proyecto Efímere de Unidad Mixta de Investigación, incorporando nuevos equipos y grupos de investigación con los que ya hemos establecido lazos de trabajo muy intensos, y seguir así con nuestra política de integración y extensión de un instrumento al servicio del pensamiento artístico como es la revista EFÍMERE.

Nuestro compromiso es firme y apuesta con ambición ética por la continuidad y refuerzo de este proyecto, y con planes para el nuevo monográfico de 2026, con una nueva llamada de trabajos centrada en explorar y profundizar en la Investigación Educativa Basada en las Artes, partiendo de la idea de su autonomía como metodología de investigación independiente frente a otros métodos como la investigación cualitativa o cuantitativa. Invitamos a la comunidad investigadora en este ámbito a empezar a preparar y enviar sus artículos para el volumen 3 de 2026.

Un contexto de catástrofes, un marco para la mentira y una revelación de verdades desde la ficción artística

En este monográfico de la revista EFÍMERE, hemos propuesto a personas investigadoras que escriban y reflexionen sobre las relaciones que, desde el arte, las prácticas artísticas y visuales y la educación artística, existen entre aquello que llamamos ficción, o poéticas de ficción, frente a lo que pretende presentarse como registro de verdad y esconde en realidad mil mentiras. 

Nuestra revista está ubicada en Valencia, que en octubre de 2024 sufrió una devastadora catástrofe de inundaciones, provocada por la crisis climática imparable, de la que la ciencia lleva años advirtiendo. La DANA ha dejado cientos de muertos y una responsabilidad política clara del gobierno de la Generalitat Valenciana, por la falta de actuaciones en la prevención adecuada del riesgo inminente. Pero también existe una responsabilidad política general mundial en la inacción para mitigar los efectos del cambio climático. Y una responsabilidad de los negacionistas de la verdad que prefieren creer en la imagen ficticia de un mundo que no existe, para evitar ver alterada su falsa seguridad y agarrarse a una imagen registral, no de un mundo ficticio, sino falso, mentiroso, que ya se ha desvanecido. Una imagen que pretende seguir construyéndose con el apoyo del supuesto valor certificador de la imagen, para crear una mentira aceptable que encubra la verdad.

Esta tragedia ha supuesto la emergencia, entre los restos del barro, de las ratas de la mentira, en un mundo donde el valor de esas falsedades se construye y afianza por la necesidad de muchas personas de evitar afrontar la verdad. Así se produce una plaga de “creadores de contenido”, básicamente, creadores de imágenes necrológicas enmascaradas en una verdad inexistente, es decir, en una falacia. Pero también los medios tradicionales se han abocado a tratar de fortalecer esta quimera de que la crisis climática no existe, con argumentos descabellados, pero construidos con apoyo de los medios registrales a los que se atribuye el papel de certificación, que asociamos a la verdad.

Por contra, no solo los miles de estudios científicos, sino especialmente el arte, la fotografía artística, el cine, las series de ficción y numerosos proyectos artísticos, desde instalaciones o exposiciones a performances, nos están mostrando la verdad, desde una narrativa de ficción, que es necesariamente educativa.

Por ello, y por la urgencia derivada de esta situación, que ahora nos ha tocado vivir a nosotros en primera persona, pero que mañana afectará, sin duda alguna, a otros pueblos, ciudades y personas, nos vimos en la obligación de proponer el desarrollo de investigaciones que, desde nuestro campo de conocimiento, el arte y la educación artística, tratara de responder a una de las problemáticas más perniciosas para nuestro futuro y nuestra vida. El uso y la creación de una imagen de verdad construida sobre un muro de mentiras, aprovechando la falsa idea de que la imagen es un registro notarial del mundo, desvirtuando su verdadero valor y concepto. Así como afianzar el valor de las artes en la construcción de la verdad desde la ficción.

Nos hallamos ante una problemática vinculada al Antropoceno, cuyos efectos multiplicadores parten de lo humano y sus acciones, pero van más allá de las afecciones al ser humano, incluyendo el daño a otras especies vegetales y animales, a los objetos y lo matérico. Una situación que nos parece irreversible y que produce hastío, rendimiento, dejadez, indefensión y sumisión, incluso antes siquiera de haber intentado iniciar la lucha. Un sometimiento generalizado en sociedades mal educadas para sobrevivir sometidas al poder ajeno, que se enriquece a costa de un extractivismo voraz, a su vez alimentado por un consumo desmedido de esas mismas masas autómatas cuyas conciencias han sido retorcidas y enajenadas para tal fin lucrativo.

Afrontamos una ceguera colmada de imaginarios raudos, voraces, inmediatos, producidos y reproducidos en bucle, cocinados y fagocitados para ser vomitados o regurgitados en un hambre insaciable de más visualidades que aletarga las mentes y cuidados mientras la vida pasa a un lado. Un tiempo de supuesta abundancia y a su vez máxima deuda, que permite una apariencia de riqueza sostenida como escaparate y que esconde una pobreza máxima, especialmente en valores.

También nos encontramos en una era tecnologizada, dominada por la aparición de la inteligencia artificial, que bien podría ser reemplazada a tiempo por una era ecoética en la que las prácticas artísticas y educativas inspiraran a la sociedad a valorar y proteger los ecosistemas como parte de su identidad cultural, conectando humanidad con naturaleza y tecnología. El arte y la educación tienen la capacidad de promover la sostenibilidad, el respeto y la observación atenta del entorno; pueden transformar profundamente las mentalidades, pero especialmente tienen la capacidad de alterar las prácticas en favor de un equilibrio ambiental y social. Un eco que debe reverberar en referencia a la ecología, a la economía y a la ética integrada en relación con los ecosistemas que habitamos.

La DANA, esa Depresión Aislada en Niveles Altos, llega a Valencia como un torrente indomable, un pulso de cielo y agua que barre el terreno, rompe barreras, arranca las raíces y, finalmente, transforma el paisaje. Esa fuerza imparable es la necesaria para una educación artística transformadora que se disuelva en cauces improvisados, que haga ceder las murallas de lo cotidiano, que vuelva vulnerables a las mentiras ante la fuerza impredecible de su tormenta crítica. Que la corriente de consciencia se despliegue en la sociedad con la fuerza de una tormenta erosionadora y modeladora. Que esta otra DANA, la educativa y artística, disuelva las capas superficiales de mentiras y deje ver las capas ocultas, revelando estructuras invisibles, enfrentando los medios de comunicación que usan las estrategias visuales y audiovisuales, nuestras propias armas artísticas, esas de las que se ha desprovisto a la sociedad mediante un analfabetismo audiovisual premeditado.

Buscábamos investigaciones que se centrasen en el análisis del papel de las ficciones visuales como fuente de verdad, frente a las mentiras visuales como fuente de supuesta verdad, que generan un uso de las imágenes retorcido y pernicioso; sobre el que el papel de la educación artística debe construir un muro de contención y defensa, mediante el análisis serio y riguroso, pero especialmente mediante el diseño de acciones que permitan la construcción y el uso consciente de las imágenes, desde lo que habitualmente se asocia a lo que llamamos ficción.

Aprender a usar y a crear las imágenes y el valor de verdad que estas prácticas artísticas tienen en esencia es un reto pedagógico fundamental y urgente. Esto permite, además de prevenir el falso discurso de la mentira de las imágenes necrológicas registrales, capacitar a las personas a profundizar en su pensamiento y en la búsqueda de la verdad a través del pensamiento visual poético. Esto permite ser capaces de comprender que a la verdad no se llega a través de una supuesta mirada registral, como queda demostrado una y mil veces gracias al arte, sino en la profundización de un pensamiento complejo como el que se articula a través de las artes.

Ricard Ramon y Amparo Alonso-Sanz Texto original publicado en el v. 2 de la revista EFÍMERE como editorial.

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