El kitsch, si hemos de redefinirlo de alguna manera y de aceptar su valor nominativo y su presencia en la cultura, lo haremos sin preservar esa antagónica dualidad de sus históricos críticos, que contraponía ambos términos, kitsch y arte, como contrarios e irremisiblemente enemistados.
El texto representa, o trata de poner en cuestión, las características que los autores creen son definitorias del carácter estético del cine, a través de un recorrido por sus especificidades, desde el montaje o la narración hasta el proceso de recepción por parte del espectador y el papel que este juega en ese proceso.
En primer lugar, trata de definir el propio marco conceptual en torno al que se mueve el cine, destacando su aspecto visual, pero también el papel esencial que juega el sonido en la propia obra cinematográfica.
Este proyecto, que es simplemente una utopía, aunque neguemos la evidencia y lo publiquemos aquí como forma de resistencia a su muerte y olvido. Surge en el seno de las aulas de escultura de la Facultad de Bellas Artes de Valencia, bajo la coordinación de la artista y profesora María Zárraga, y se materializó en un texto manifiesto y en una estupenda maqueta.
A la hora de enfrentarse al papel en blanco para tratar de elaborar un texto de crítica de arte como pretende ser este, el autor, ha de transmutar de alguna manera su propia personalidad, su propia esencia y su propia visión del mundo para entrar en comunión con la materia artística objeto de su apreciación crítica. Solamente de esta manera, instalándose cómodamente en la observación pura, consumiendo y saboreando lentamente ese tiempo de irradiación mutua entre el objeto artístico y el Yo, en el que se produce un intercambio de vivencias sensoriales. Solo así, a través de la experiencia estética vivida, estamos en disposición de acometer un acto tan atrevido como es el de escribir en torno a la obra de un creador, de alguien que nos lleva tanta ventaja en la construcción, y sobre todo en la búsqueda siempre insatisfecha de ese objeto bello y místico hasta la saciedad.
Hacer filosofía, el acto de pensar, es una actividad que permanece, en apariencia, restringida al ámbito académico universitario. Departamentos, facultades, escuelas y universidades, constituyen el mundo en el que se adscribe al profesional de la filosofía. Pero cabe plantearse, con seriedad, qué papel juegan en el mundo los profesionales de la filosofía, cuál es su aportación a la sociedad. Qué clase de filosofía se está llevando a cabo en las universidades. Por qué no se puede hacer filosofía desde el mundo y para el mundo. Qué relación se establece entre el cine y la filosofía.
Texto escrito en el marco de mis estudios de Historia del Arte, como trabajo académico.
Localización histórica
La película es una coproducción hispano-franco-italiana, en la que participan diversas compañías como, Sogetel, Las Producciones del Escorpión, Les Films Alain Sarde y Lucky Red con la participación de Sogepaq, y Canal Plus España. Se trata del segundo largometraje del joven director Alejandro Amenábar, que sorprendió a todos con su ópera prima en este campo, su anterior film Tesis, que obtuvo un éxito importante y que le valió un gran reconocimiento, ofreciendo una bocanada de aire fresco en un género que el cine español apenas ha tratado o que en cualquier caso lo había hecho muy burdamente. En esta, su segunda película, cuenta de nuevo con el rostro y el excelente trabajo de Eduardo Noriega, actor que dio a conocer en su anterior película, y con la consagrada presencia de Penélope Cruz, de sobras conocida y con un amplio currículum cinematográfico. Destaca también la presencia de Nawja Nimri, en su papel de “chica mala”, y la participación de Chete Lera y Fele Martinez.